miércoles, 30 de marzo de 2011

Un Caminante

Un sueño, un motivo, una ilusión, un camino…
Un caminante y yo sin poder continuar…
Como encontrar en tu vida algo refleje un poquito de mis ganas…
Como querer si no hay cariño…
Aún no se porque razón existe el dolor cuando uno ama, aún no se porque el amor puede sobrevivir a todas las tempestades de este juego infernal que es vivir…
Solo se que en medio de aquel camino, encontré un ángel en tu mirada, que me hablo un poquito mas de ti… me mostró sin tu saberlo un espejo de tu alma, y hoy se que en mi interior y muy guardado tengo un minuto de tus silencios y de tus fantasías…
Un sueño, un motivo, una ilusión, un camino…
Un caminante y yo sin poder continuar…
Solo deseo que el tiempo de recorrer el camino sea el suficiente para vivir un instante a tu lado y envolvernos en esas nubes que hoy nos cubren bajo un mismo cielo que es tan distante para los dos….

El tiempo pasa y aún estoy aquí...

Caminos inciertos rondan mi destino, y me imponen nuevamente pruebas a superar. Pruebas de la mismísima alma y del mismísimo infierno. Pruebas de entender lo que aún no entiendo.

Piedras de púas rolan por un suelo tan ficticio como la imagen que invento cada dia para no caer en la ausencia de mi propio yo.

Vientos de soledad soplan en las habitaciones que moro, y ausencias de calor vagan por mi cuerpo que yace sobre un cielo noche que clama el silencio tanto como el ruido.

Temblores de espanto y lluvias de lagrimas inundan una cama vacía que invento cada noche para no despertar en el suelo que me sostiene…

Momentos de un tiempo perdido en la mañana de aquella partida que puso fin a nuestra entrega simple, sincera, clara, pura…

Y momentos que se fueron con el rezongo de un corazón que sin querer se durmió en el olvido de tu cortesía.

Espantapájaros de recuerdos se alzan en este campo de penumbras que rodea mi existir.

Canciones sin melodías, sin ritmos, sin letras, se escuchan con el eco de tu voz.

Y a lo lejos tu presencia como un fantasma sin velos, como un inerte yo…

¿Que distancia hay de ti?, ¿Qué camino me acerca a tu mundo?.

El cronómetro del tiempo impacienta mi llegada, pero se detiene en cada sonrisa extraña que encuentro en ese viaje que emprendo cada mañana.

Pero los caminos nos separan, no alcanza mi deseo para tenerte cerca, no basta mi plegaria, no es suficiente mi amor. Y busco en cada mirada el perpetuo esplendor de la tuya, y siento en cada caricia la perfidia de tus manos. Y me entrego, y me sangro, y me muero en cada paso. Y reconozco en sus desprecios al mago que te llevó, y lloro, y río, y amo, y odio, y espero, tan solo espero…

Sentada frente a tu alto árbol que erigiste para mí…te encuentro!

Y me arde el alma de saber que es un nuevo sueño lo que mi menta dibuja, y te tengo y te guardo y te quiero, y te extraño.

Caminos inciertos rondan mi destino y todos me llevan a ti… tu oscuridad y mis sombras, tu frío y mis calores, tu tiempo y mis relojes, tu mundo y los míos…

Mi Fe y tu Esperanza…

Desde donde quiera que estemos sé hoy, que no existe lontananza que distancie lo que una madrugada de verano dejaste para mi, no reconocí tu voz como no la reconozco ahora…pero se que estás donde quiera que quiero que tu estés…en mi alma, en mi memoria, en mi ser.

El tiempo pasa y aún estoy aquí…

Tu estás...

Buscando tu sonrisa, encontré tu tristeza.
Buscando tus manos, encontré tus vacíos.
Buscando tu refugio, encontré tu soledad.
Tiempos diferentes invaden nuestras vidas, y no llegan a ser presente.
Tu mirada me guía hacia un mundo que desconozco, y hace q mi cuerpo vague por lugares tan conocidos como extraños.
Pregunto tu nombre, y sólo el silencio responde las preguntas que brotan de mis labios mudos. Recorro tu figura, y espero encontrar el reflejo que emite tu presencia. Pero solo la oscuridad y las sombras iluminan el lugar que habitamos.
Busco sin saber que buscar, y entre susurros de espanto y miedo, siento la presencia que me une a ti.
Un estridente sonido se apodera de mi ser, y reclamo el no reconocer tu cuerpo. Y dejo que mis ojos se abran hacía la maravillosa ciudad q nos rodea.
Y te encuentro en cada sonrisa, y te siento en todas las manos, y me cobijo en cada morada que me prestan esos viajeros que al pasar me regalan un poquito de ti.
El horizonte q nos separaba se esfuma, y comprendo que nunca te fuiste, nunca alejaste tu ser de mi ser.
Y el tiempo pasa y tu aroma queda, y quedan tus palabras, tus caricias, tu fé.
Se hace noche ese día que se impuso, y recuesto mi cuerpo cansado a tu espalda erguida, y siento la seguridad de no caer. Y te regalo en un sueño sin dormir lo que aún no he podido encontrar de mí.

Te siento, te vivo, te quiero…

Estoy, simplemente porque tú estás.