Buscando tus manos, encontré tus vacíos.
Buscando tu refugio, encontré tu soledad.
Tiempos diferentes invaden nuestras vidas, y no llegan a ser presente.
Tu mirada me guía hacia un mundo que desconozco, y hace q mi cuerpo vague por lugares tan conocidos como extraños.
Pregunto tu nombre, y sólo el silencio responde las preguntas que brotan de mis labios mudos. Recorro tu figura, y espero encontrar el reflejo que emite tu presencia. Pero solo la oscuridad y las sombras iluminan el lugar que habitamos.
Busco sin saber que buscar, y entre susurros de espanto y miedo, siento la presencia que me une a ti.
Un estridente sonido se apodera de mi ser, y reclamo el no reconocer tu cuerpo. Y dejo que mis ojos se abran hacía la maravillosa ciudad q nos rodea.
Y te encuentro en cada sonrisa, y te siento en todas las manos, y me cobijo en cada morada que me prestan esos viajeros que al pasar me regalan un poquito de ti.
El horizonte q nos separaba se esfuma, y comprendo que nunca te fuiste, nunca alejaste tu ser de mi ser.
Y el tiempo pasa y tu aroma queda, y quedan tus palabras, tus caricias, tu fé.
Se hace noche ese día que se impuso, y recuesto mi cuerpo cansado a tu espalda erguida, y siento la seguridad de no caer. Y te regalo en un sueño sin dormir lo que aún no he podido encontrar de mí.
Te siento, te vivo, te quiero…
Estoy, simplemente porque tú estás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario